
Los Tesoros de la Provincia Lusitana se esconden bajo los pilares de la sabiduría.
Luego siguen contando que de las montañas de Estrela, de Gata y de Gredos bajaron pastores a las llanuras. Y estos ya tenían nombre. Lusitanos. Y esto sí crearon país. Lusitania. Y llamaban río al río, Salor, ciudad a la ciudad, Turobriga, Mirobriga, y viento a los caballos.
Y un día, cuentan que de poniente llegaron ejércitos con pendones y arietes, y llamaron Provincia a las llanuras y a las riberas, y los pastores que en otro tiempo bajaron al llano se hicieron guerreros.
Y una noche oscura, la traición, Viriato. El fin del sueño. Y a los ejércitos le dieron descanso, Emérita, y a los guerreros, honores, Valentia, para que murieran cerca de donde las piedras de antaño, aquellas que sus padres acariciaban y ante las cuales se postraban, y bajo las cuales se hacían eternos en la memoria de los héroes.