Después de algunos años de obra, el 13 de octubre de 2013, la inmensa plaza de Castelo Branco abrió todas sus puertas para recibir al CCCCB. No confundir con el Centro Cultura de Belem, en Lisboa. Es el Centro de Cultura Contemporánea de Castelo Branco.
Fue diseñado por el arquitecto español Josep Lluís Mateo, y contó con la colaboración del portugués Carlos Reis de Figueiredo, y se encuentra ubicado en el Campo Mártires de la Patria , en el corazón de la ciudad albicastrense, justo al lado del Cine-Teatro Avenida.
Para inaugurar este magnífico centro, se presentó la Colección José Berardo, una gran serie en la que destacaron obras de los mejicanos Diego Rivera y Rufino Tamayo, del ecuatoriano Oswaldo Guayasamín o de la principal referencia del Modernismo uruguayo: Joaquín Torres García, así como la presencia de los contemporáneos brasileños: Adriana Varejão, Ernesto Neto, Vick Muniz o Walter Goldfarb. Sin olvidarnos, sin duda, de la presencia gigantesca de las esculturas del colombiano Botero y un cuadro emocionante del surrealista chileno Roberto Matta.
Museo Arqueológico [Badajoz]
Después de algunos años de obra, el 13 de octubre de 2013, la inmensa plaza de Castelo Branco abrió todas sus puertas para recibir al CCCCB. No confundir con el Centro Cultura de Belem, en Lisboa. Es el Centro de Cultura Contemporánea de Castelo Branco.
Fue diseñado por el arquitecto español Josep Lluís Mateo, y contó con la colaboración del portugués Carlos Reis de Figueiredo, y se encuentra ubicado en el Campo Mártires de la Patria , en el corazón de la ciudad albicastrense, justo al lado del Cine-Teatro Avenida.
Para inaugurar este magnífico centro, se presentó la Colección José Berardo, una gran serie en la que destacaron obras de los mejicanos Diego Rivera y Rufino Tamayo, del ecuatoriano Oswaldo Guayasamín o de la principal referencia del Modernismo uruguayo: Joaquín Torres García, así como la presencia de los contemporáneos brasileños: Adriana Varejão, Ernesto Neto, Vick Muniz o Walter Goldfarb. Sin olvidarnos, sin duda, de la presencia gigantesca de las esculturas del colombiano Botero y un cuadro emocionante del surrealista chileno Roberto Matta.
...........
Badajoz Day [Badajoz]
El sitio de abril fue uno de los más sangrientos de las Guerras Napoleónicas, con cerca de 3.000 soldados muertos en unas pocas horas de lucha intensa hasta que el asalto llegó a su fin, con la rendición y retirada de la guarnición francesa. Ese día nació el mito de Juanita Smith.
Pocas ciudades europeas, probablemente ninguna, han visto pasar por su historia tanta devastación.
En la existencia de Badajoz se tienen acreditados hasta 20 asedios, 20 estados de sitio.
Desde que la ciudad fuera fundada por un guerrillero levantisco, cristianos, musulmanes, ingleses, españoles, austriacos, irlandeses, portugueses, holandeses, golpistas y tropas africanas han hecho de esta ciudad un eterno caer y volver a levantar. Destruir y volver a construir. Arruinar y volver a crear. Despoblar. Pobre Badajoz.
En la ruta de los Campos de Marte, Badajoz es el principio y el final. La plaza fuerte que todos desean y la ciudad que nadie ama. La ciudad que parece salida de algún versículo de la Biblia, de algún poema crepuscular de Kavafis o de Pessoa. La ciudad de la guerra y de la aduana, de las armas y del mercado. Tantas veces asediada, tantas veces destruida, y sin embargo es, sobre todo, la ciudad. Una princesa que hoy se mira en el río y mañana es repudiada. Un lugar en el mapa que todos quieren marcar, Jerusalén, Sarajevo, Varsovia bajo las bombas, Alejandría por debajo del agua.
Cada 6 de abril el ejército británico celebra desde 1812 la toma de Badajoz a las tropas francesas. Ellos lo llaman BADAJOZ DAY, y enarbolan cada año una casaca roja en el Castillo de Nottingham.
La toma de la ciudad por parte de estos es el comienzo de uno de los mayores pillajes a los que fue sometida Badajoz por parte de los soldados ingleses.
• • • Especial Campo de Marte
..
.
..
• • • Especial Música para la Devastación
Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo [MEIAC] [Badajoz]
Antes fue el lugar del Fuerte de Pardaleras, uno los puntos claves de las murallas de la ciudad.
En 1961 El Lute robó seis gallinas en plenas Vegas Bajas.
Ello le llevó a la Prisión Preventiva y Correccional de Badajoz, la cárcel que se terminó de construir en 1958.
Y allí comenzó a fraguarse la leyenda del famoso merchero castellano.
Antes de demolerse, en la primavera de 1984, pasaron por sus pabellones las huestes de La Fura dels Baus.
Y su espectáculo ya forma parte de la historia de Badajoz.
La cárcel se cerró y acabó demoliéndose.
Permaneció la cúpula central de la que partían las naves radiales que se inspiraban en el conocido panóptico de Bentham.
Y en 1995 este recinto volvió a abrir sus puertas. Ya como museo. El Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo. El MEIAC.
...........
...........
Baluartes [Badajoz]
Fuerte de San Cristóbal [Badajoz]
Fábrica de la Luz y Molino Moscoso [Badajoz]
A la entrada de Badajoz, o a la salida, según vayas o vengas de las Vegas o Cáceres, al borde del rio, está La Pesquera, una pequeña Mesopotamia que une el Guadiana y el Gévora.
Un territorio donde conviven en armonía los ríos, el Molino Moscoso, un antiguo molino de harina que surtía a la ciudad, la Fábrica de la Luz, la conocida como Fábrica de los Ayala, que suministraba electricidad hasta la muralla a los pies de la Puerta de Pajaritos, a tan sólo 10 minutos de la luz, y el Canal de los Ayala, el que conducía el agua desde la propia Pesquera hasta la fábrica, pasando por turbinas, generando electricidad para luego devolver el agua al río.
Son principios del siglo XX. Y La Pesquera estaba repleta de vida.
El Molino Moscoso lleva levantado unos 500 años.
Cuentan que es del siglo XVI. Y cuentan que en los antiguos mapas de la ciudad se encuentra este molino harinero.
El Molino estuvo activo hasta esos principios, hasta que la Fábrica de la Luz comenzó a dar electricidad y las tahonas dejaron de necesitar sus servicios, para convertirse en almacén.
La Fábrica de la Luz también cerró ya hace años.
Ya poco queda. Muy poco. Pero su memoria es un tesoro.
Y la luz ya no hace falta que llegue a lo alto de las murallas desde allá abajo.
Atrás quedaron los pilares que sostenían el primer tendido que suministró electricidad a la ciudad.
Detrás, sólo queda la dejadez, el olvido, las crecidas y las plagas invasoras, la de los vándalos y la del camalote.
El Puente de Palmas de Badajoz fue concluido en 1596. Hasta entonces la ciudad careció de puente. Y para atravesar el río Guadiana se realizaba a través de barcas.
Las crecidas del río han causado, con frecuencia, diversas reparaciones.
La importancia estratégica de este puente se remarca por las fortificaciones y defensas construidas en los extremos del mismo.
Los Ganaderos de la Trashumancia llamaban tradicionalmente al Puente de Palmas, el Puente Bobo, porque nunca se cobró derecho de pontazgo por atravesarlo.
Puente de Cantillana [Badajoz]
El Puente de Cantillana fue construido sobre el río Gévora entre 1531 y 1535 financiado con la bellota común.
Gaspar Méndez, un arquitecto bien conocido de esta Casa, y del que ya hemos contemplado algunas obras de la ciudad de Badajoz, fue quien ejecutó las obras.
Un puente que alcanzó una importante dimensión durante las Guerras Napoleónicas en la Batalla de Gévora, pero hoy, se encuentra en un triste y apagado deterioro.
Mercado de Santa Ana [Badajoz]
El Convento de Joaquín Costa, antes de ser espacio, y después de ser convento, fue corrala y fue microcosmos y patio de vecinos con olor a puchero de garbanzos, y detrás de los tiestos de geranios se escondían las bolsitas de café Camelo.
Cuentan que allá por los años 60 vivía en esa corrala la mujer a la que llamaban La Cacereña, y cuentan también que en una de las puertas que daba al patio, antes de ser claustro exento, íbamos a comprar ese café de estraperlo. A donde La Morena.
Y dicen algunos que La Morena tuvo un hijo policía o guardia. En esos años no distinguíamos ni el rango ni el cuerpo. Guardias. Dicen.
No muy lejos andaba el señor Alberto Cachimba, el del Frente de Juventudes.
Contrabando. Mochileros. Salían de noche en noche. Vivían de blanco en blanco. Y no paraban. No podían parar. Una y otra vez trazaban la senda de los bastardos, como les llamaban en algunas lindes más al norte, por donde Marvâo.
Y seguían sin parar. Ni para tomarse su mijita de tazón de leche al acostarse.
Mientras tanto la vida en la corrala veía pasar las horas sin grandes aspavientos. A media mañana nos acercábamos al Bar Guadiana, el que estaba enfrente de la Puerta de Palmas, a saludar a los taxistas que llegaban de la comarca, y que hacían de la esquina y del bar, parada, siesta y estación rural.
Cuentan que en ese bar, en esa esquina, más de una vez vieron a los verdugos, a los últimos verdugos que tuvimos. No solían hablar mucho con los vecinos de la corrala ni con los taxistas. Pero todos sabíamos a qué se dedicaban.
Una corrala con su mijita de chorizo y carne del mercado de la Plaza Chica y sus besos de estraperlo. Tan besos y tan de estraperlo como los del cine rural de mi pueblo y el del tuyo.
Y seguían sin parar. Ni para tomarse su gotita de tazón de leche al acostarse.
A menudo íbamos también al Mercado de Santa Ana. A esa Plaza Chica. Y los días de pescado recordábamos el olor del mar que nunca habíamos visto pero que imaginábamos cerca, muy cerca, porque a veces pasaba huyendo un marinero del puerto de Lisboa. Ni nos daba nombre ni parentela.
Cuando descansaba el día, y la luna andaba en fase triste, vuelta a empezar. De noche en noche, de blanco en blanco.
El Mercado es la obra clave del Racionalismo en Extremadura. Construído en el año 1937, fue inaugurado el 10 de septiembre de 1939.
El proyecto fue realizado por Rodolfo Martínez para acoger el abastecimiento de frutas y pescados de la ciudad.
Mercado de Hierro [Badajoz]
Hubo un tiempo años en los que este mercado ocupaba buena parte de la Plaza Alta de Badajoz. Cobijado por las murallas de la Alcazaba. Y era el centro del mundo.
Con el paso de los años, las modas, y los usos cotidianos, dejó de utilizarse y desvanecerse en el olvido y la dejadez.
Y empezaron a derribarlo.
Afortunadamente un periodista se percató del atropello.
Hoy el Mercado de Hierro preside el campus universitario pacense.
Dice la Wikipedia que este fantástico edificio se inauguró como «Mercado de Abastos» el 17 de septiembre de 1899.
A esta estructura, que ocupaba casi la totalidad de la Plaza Alta, se trasladaron los puestos de venta que anteriormente estaban situados en los soportales de la propia plaza quedando estos más libres para el paso de personas y acceso a las viviendas.
El edificio es de planta rectangular, de tres cuerpos diáfanos con techos a cuatro aguas, separados por columnas cilíndricas que, además de actuar como elementos soporte de la carga del edificio, decoraban y hacían las funciones de límite de los puestos del mercado.
Estas columnas sirven de apoyo para las vigas de celosía que separan las naves laterales, de menor altura, de la nave central longitudinal. Las cubiertas de las naves tienen en su cerramiento superior varios huecos para la ventilación e iluminación natural.
La fachada tiene un cerramiento de obra de fábrica de granito y de ladrillo visto, en su parte inferior, sobre el que apoyan y se insertan las columnas metálicas, coincidentes con el cierre perimetral.
El cuerpo superior lo componen pilares metálicos apoyados en los de la nave inferior o principal y, transversalmente, se estabiliza la estructura con un cerchas metálicas con for-ma de arcos intermedios. Los ventanales protegían del sol, intenso en el verano en esta zona, mediante unas persianas de lamas de madera fijas que actualmente se han sustituido por otras de hierro.
Almacenes La Giralda [Badajoz]
Los Almacenes La Giralda, que se encuentran en la Plaza de la Soledad, fueron realizados por los arquitectos Pinna y Delgado Millán a partir de 1927, sufriendo unas reformas en 1933.
El edificio supone una simbiosis entre el estilo regionalista y el sentido comercial, ya que en él se cumple la tarea de reclamo publicitario, fundamental para la finalidad que fue construido. Esto queda reflejado en su extremada singularidad, diseño de ventanas, balcones, enfoscado imitando ladrillo visto y, sobre todo, en el remate que es una réplica del cuerpo de campanas de la Giralda de Sevilla.
Este empleo de la arquitectura con una función de reclamo es ciertamente un caso único en la ciudad y, suponemos, en el resto de España, por lo que interesa destacarlo. Se trata de una propiedad particular, siendo su fundador Manuel Cancho Monge, que ya desde 1898 dio vida a este establecimiento comercial. El edificio consta de 2400 metros cuadrados, de los que 1500 corresponden al local comercial y el resto a viviendas. Es de resaltar, además de la arquitectura, la colección de cuadros del artista Antonio Juez, hechos ex profeso para decorar sus muros y que hoy forman parte de los fondos del Museo Provincial, así como el ascensor y la rejería, todo ello de los años treinta.
Colaboraron con los citados arquitectos Ángel Zoido como marmolista, Cerezo como escayolista, Carrallo en la rejería y López Salvador en la construcción. Ha sido restaurado y adaptado a una nueva función como sede de la Compañía Telefónica en febrero de 1993, recuperándose la figura del “giraldillo”, figura mitológica de Mercurio, dios del comercio y protector de la actividad a la que se dedicó en su origen el edificio.
Antonio Juez pintó esta serie en Badajoz entre 1936 y 1937 para decorar los populares Almacenes La Giralda. Con el paso del tiempo los cinco lienzos apaisados fueron trasladados a las dependencias del Museo de Bellas Artes, donde se pueden contemplar hoy.
Bael es la Reina de Saba, la mujer tentadora. Cleopatra es la mujer pecadora, la femme fatal. Carmen es la pasión. Venus es el amor. Haru-Ko es la geisha en la casa de té.
Las Tres Campanas [Badajoz]
En Badajoz, en una Noche en Blanco, el reloj de Las Tres Campanas se paró y dejó de contar las horas y los minutos que aún faltaban para la siguiente navidad, para el día de Reyes, para saber cuándo teníamos que volver a elegir los soldados y los indios y el Fuerte Comansi.
En Badajoz, en una Noche en Blanco, cuando en el reloj aún faltan treinta minutos para marcar las diez de la noche, las puertas de Las Tres Campanas vuelven a abrir y los fantasmas en miniatura de los apaches comienzan a dar filo y percusión a la danza de los espíritus de la guerra.
Y vimos princesas de nieve blanca recorriendo las calles, y en los jardines y en los patios de los conventos. Y que nos volvimos a emocionar, como todos los años, cuando atravesamos la puerta de Las Tres Campanas, nuestra particular Puerta de Tannhäuser, y le contamos que aquí hubo una tienda de juguetes en la que crecimos y en la que mi padre me compraba los indios, una y otra vez, hasta construir mi propia nación comanche, y que por eso volvía todos los años a la Noche en Blanco. Para poder entrar, una y otra vez más, en Las Tres Campanas.
Los fantasmas en miniatura de los guerreros apaches nos saludan, algo burlones, desde el escaparate y lentamente desaparecen entre los mostradores de madera de cerezo. ¿O no es cerezo?
Se construyó en 1899. Ardió en 1912 y en 1917 lo reedificaron Adel Pinna y Curro Franco, y fue durante años y generaciones la mayor juguetería de la ciudad. El lugar de los sueños. Donde habitaba la Nación Comanche en perfecta armonía sobre las estanterías de madera, junto al fuerte de la confederación.
Era como adentrarse en el Paraíso Perdido. Como que se parara el tiempo del reloj que marcaba las horas desde aquel 17, cuando la revolución del Este.
Y para entrar en este Paraíso sublime, infantil, puro, inmaculado, tan sólo había que atravesar la puerta. La Puerta de Tannhäuser. Pero no la de las montañas de Turingia, si no la de la Plaza de la Soledad, la que te enseñó el fantasma de Ludwig que, según cuentan, sale cada noche de su capilla bizantina a pasear por la placita.
Y una vez dentro recordarás las frases salidas de los labios del replicante de Blade Runner. Pero no te preocupes, volverás a vivir. Volverás a ser un niño.
«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de guerra en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C resplandecer en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.»