
A principios del siglo XX el alemán Thomas Mann publicó La Montaña Mágica.
Y en ella encontramos la visita del protagonista a un sanatorio alpino.
En el Oeste, el paisaje espiritual comienza con la subida a la Montaña Mágica de Mons Sanctus, el lugar místico de Monsanto, donde el entorno se vuelve agreste, mistérico, donde las muñecas sin rostro, las Marafonas, donde las calles entrecruzadas y una capilla románica, donde la naturaleza y lo sagrado maridan en dulce conversa. Y la casa de la niebla y lo irreal.
Fue santuario megalítico, castro lusitano, fortaleza romana, pero São Pedro de Vir-a-Corça siempre estará unido a la leyenda del eremita que salvó a un bebé de los demonios que habían arrebatado su alma, y una corza acudía diariamente a amamantarlo en su lecho. Una tradición lusitana, sin duda, que consideraba al ciervo como animal sagrado para sus ritos entre las piedras ciclópeas.
En Valcorchero, a una legua de Plasencia, arriba en las montañas que te llevan por la antigua vía romana, se encuentra el Santuario de la Virgen del Puerto.
Senderistas y peregrinos recorren este camino desde el hospital para encontrarse con la patrona de la ciudad.
Cuentan que un pastor la encontró entre los peñascales del propio Valcorchero. Y que representa a las Vírgenes de la Leche, como la de Cabezuela, o Cañaveral o Garrovíllas o Guijo de Granadilla.
En Cáceres, si comienzas el recorrido a pie de la Concatedral, atraviesas la ciudad monumental, y extramuros, camino del Puente de San Francisco, retomas el peregrinaje hasta el Santuario de la Montaña. En lo alto de la Sierra que llaman de la Mosca.
Y recuerdas los nombres de las ermitas de la peregrinación. La Soledad, Las Candelas, donde la procesión de todos los febreros, y antes de San Blas.
Después de pasar por el entorno de Las Claras, y justo a espaldas de las Candelas, se encuentra la que fue Ermita de San Ildefonso que durante mucho tiempo fue un taller mecánico, y luego, brevemente, una galería de arte, y de la que aún se conserva la fantástica cúpula.
Bajas de la Ciudad Monumental y por Mira al Río, donde bajo las murallas y la torre de los Pozos, ubicarás la que fue Ermita de San Marcos. Y justo al lado, se empinan las curvas y comienza la que llaman la Vía Sacra, hasta llegar a la Montaña.
A la izquierda, la Ermita de San Marquino. Un poco más adelante del Vía Crucis, la Ermita del Amparo, y en el siguiente repecho, la Ermita del Calvario. Y antes de acceder al Santuario, te encuentras el Centro Espiritual de la Montaña. Al fondo, al fin, el templete, la escultura del Cristo en lo alto, y el Santuario.
Y en ella encontramos la visita del protagonista a un sanatorio alpino.
En el Oeste, el paisaje espiritual comienza con la subida a la Montaña Mágica de Mons Sanctus, el lugar místico de Monsanto, donde el entorno se vuelve agreste, mistérico, donde las muñecas sin rostro, las Marafonas, donde las calles entrecruzadas y una capilla románica, donde la naturaleza y lo sagrado maridan en dulce conversa. Y la casa de la niebla y lo irreal.
Fue santuario megalítico, castro lusitano, fortaleza romana, pero São Pedro de Vir-a-Corça siempre estará unido a la leyenda del eremita que salvó a un bebé de los demonios que habían arrebatado su alma, y una corza acudía diariamente a amamantarlo en su lecho. Una tradición lusitana, sin duda, que consideraba al ciervo como animal sagrado para sus ritos entre las piedras ciclópeas.
En Valcorchero, a una legua de Plasencia, arriba en las montañas que te llevan por la antigua vía romana, se encuentra el Santuario de la Virgen del Puerto.
Senderistas y peregrinos recorren este camino desde el hospital para encontrarse con la patrona de la ciudad.
Cuentan que un pastor la encontró entre los peñascales del propio Valcorchero. Y que representa a las Vírgenes de la Leche, como la de Cabezuela, o Cañaveral o Garrovíllas o Guijo de Granadilla.
En Cáceres, si comienzas el recorrido a pie de la Concatedral, atraviesas la ciudad monumental, y extramuros, camino del Puente de San Francisco, retomas el peregrinaje hasta el Santuario de la Montaña. En lo alto de la Sierra que llaman de la Mosca.
Y recuerdas los nombres de las ermitas de la peregrinación. La Soledad, Las Candelas, donde la procesión de todos los febreros, y antes de San Blas.
Después de pasar por el entorno de Las Claras, y justo a espaldas de las Candelas, se encuentra la que fue Ermita de San Ildefonso que durante mucho tiempo fue un taller mecánico, y luego, brevemente, una galería de arte, y de la que aún se conserva la fantástica cúpula.
Bajas de la Ciudad Monumental y por Mira al Río, donde bajo las murallas y la torre de los Pozos, ubicarás la que fue Ermita de San Marcos. Y justo al lado, se empinan las curvas y comienza la que llaman la Vía Sacra, hasta llegar a la Montaña.
A la izquierda, la Ermita de San Marquino. Un poco más adelante del Vía Crucis, la Ermita del Amparo, y en el siguiente repecho, la Ermita del Calvario. Y antes de acceder al Santuario, te encuentras el Centro Espiritual de la Montaña. Al fondo, al fin, el templete, la escultura del Cristo en lo alto, y el Santuario.




