Palacio de Cerro Verde



Pues sí. En pleno corazón lusitano ha cicatrizado una herida inglesa. Una hermosa y fascinante ruta que se hace y se construye desde la ostentación y el descaro, y se levanta con universos taurinos en algunos casos, azulejería de estética neoárabe y con motivos grecolatinos en otros, y ornamentación exquisita que parece recién llegada de los palacios de Bagdad. 

Las Pollatas, Cerro Verde y La Zapatera son una ablución, un exquisito descalabro geográfico y sentimental, porque por aquí no pasa Oxford, ni los hermanos Sebastian y Lady Julia Flyte habitan entre nosotros. 

Y como el espíritu inglés ha de estar presente en estas visitas, hay que hacerlas en días de lluvia y a la hora del té. Así nuestros objetivos se mojarán con las primeras gotas de la estación otoñal.